Frente a la gran escalera que conduce al primer piso, Harry Nuriev ha instalado vitrinas que representan neveras (un guiño a Alain Ducasse) en las que se exponen en frío obras maestras de la colección patrimonial de Baccarat, como si el artista quisiera mantener el ADN de la marca a la temperatura adecuada.
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«Como una tienda de antigüedades en versión moderna»
Harry Nuriev
Entre estas piezas históricas figuran el plato Chanel, creado en 1964 para el bicentenario de Baccarat, y L'un Parfait, un juego de seis copas Harcourt de cristal negro, de las que solo una es perfecta (según los requisitos de calidad), diseñado por Philippe Starck. Encima de las vitrinas se alza el Horloge Soleil, compuesto por dieciséis rayos de cristal y diseñado por Georges Chevalier, que adornó el apartamento de Arthur Miller y Marilyn Monroe en Manhattan.